El Coro del Teatro de la Zarzuela en el acto III de Los diamantes de la corona (Foto: © Teatro de la Zarzuela, 2014)

Barbieri · Camprodón (basado en Scribe y Vernoy de Saint Georges)
Los diamantes de la corona

Teatro de la Zarzuela
(Madrid, 29 de noviembre y 10 de diciembre de 2014)


una crónica del equipo editorial de zarzuela.net


La producción estrella de la Temporada 2009-10 del Teatro de la Zarzuela comparte un triple motivo de notoriedad: a su reposición en el propio coliseo de la calle Jovellanos y su posterior gira al Campoamor de Oviedo prevista para el próximo Festival de Teatro Lírico Español de Asturias (como ya ocurriera cuando se recuperó) hay que sumar su visita al Teatro Nacional São Carlos de Lisboa en enero de este año y su nominación como Finalista en los International Opera Awards de 2015 (en la destacada categoría de Obra Recuperada). Nuestro equipo editorial ha querido, por ello, dejar una crónica de lo que dieron de si las funciones de este otoño.


Cuatro años y medio después de su estreno (fue en abril de 2010), la producción firmada por José Carlos Plaza de Los diamantes de la corona ha regresado al Teatro de la Zarzuela. Del fondo de ese almacén de las maravillas donde se atesoran las pasadas producciones con sus telones pintados, atrezzo y vestuario, se ha “rescatado” esta puesta en escena que no podemos decir que hubiese caído en el olvido. Nos preguntamos hoy, ¿había pasado el tiempo suficiente para plantear esta reposición? Ciertamente lo dudamos. No obstante, ya que el teatro se ha decidido a reponerla, tal vez hubiera sido conveniente mayor mimo a la hora de limpiar el polvo que toda producción toma, con el paso de los años, en el almacén... de la imaginación. Como ha sucedido en otras reposiciones en la Zarzuela (pienso en las producciones de Luis Olmos tan repuestas durante su dirección), lo que antaño fuese espontaneidad y frescura se ha convertido en rutina y convención. Esta sensación de cierto formulismo escénico es especialmente llamativa si consideramos que, con contadas excepciones, son muy pocos los intérpretes de 2010 que hayan regresado a las tablas en 2014. A la hora de reponer podría aplicarse aquello del “decíamos ayer” si se hubiera contado con los artistas de entonces, pero con nuevos efectivos humanos el trabajo tal vez hubiera debido partir de cero.

En cualquier caso –no vamos a negarlo– es un auténtico placer volver a disfrutar como niños o como madrileños de 1854, con esta producción que recupera el sabor del mejor teatro decimonónico y las esencias de la zarzuela isabelina. El vestuario de Pedro Moreno (sobre el que se ha montado una exposición en el ambigú del teatro) ha vuelto a lucir hermosísimo y el día del estreno se le brindó un sencillo pero cálido homenaje. ¿Y qué decir de los espectaculares telones pintados e iluminados por Francisco Leal para cada acto a partir de escenografías históricas de una larga nómina de artistas decimonónicos? Los diamantes de la corona, como El juramento, como Los sobrinos del capitán Grant, como El rey que rabió, es sin duda una de esas producciones que, si en la calle de Jovellanos se deciesen por el modelo productivo de los teatros de repertorio, podría reponerse periódicamente contando siempre con el aplauso y el interés del público.

En el aspecto vocal, las cosas no funcionaron demasiado bien. Por desgracia, además, al elemento más destacable de los dos elencos, la soprano granadina María José Moreno, no pudimos disfrutarla puesto que canceló la función del primer reparto a la cual asistimos. En su lugar se hizo cargo del papel de Catalina, la soprano madrileña Sonia de Munck, cantante de buenas maneras, pero con una voz excesivamente tenue, a la cual le cuesta arrancar y desplegarse, circunstancia que no se produce hasta bien avanzada la función. Su escena solista del último acto le coge, por tanto, en plenitud, y fue uno de los mejores momentos de la velada. Añádase en el haber también, que la madrileña aporta muy buena desenvoltura escénica y gracia para decir el texto.

En el papel de la pizpireta Diana, se alternaron Cristina Faus y Marina Pardo. La balanza se inclina en favor de la primera, voz ancha y carnosa, aunque con algunas dificultades por las alturas. Por el contrario, la señora Pardo no pasó de una prestación bastante grisácea. Los tenores fueron Darío Schmunck y Carles Cosías. Schmunck tiene una buena línea belcantista, muy apropiada para este tipo de repertorio zarzuelístico, pero la voz es muy liviana, y también se le notó un tanto fuera de sitio, sobre todo en el aspecto escénico. Curiosamente, fue ésa (la soltura y gracia escénica) la mejor virtud de Cosías, que sin embargo naufragó por completo en el aspecto vocal, con una voz descontrolada, en permanente zozobra ante cualquier adversidad de la tesitura, y con bastante tendencia a desafinar, circunstancia ésta que suele ser señal inequívoca de una incorrecta emisión.

Gerardo Bullón, Cristina Faus, Ricardo Muñiz y Darío Schmunck en el acto II de Los diamantes de la corona (Foto: © Teatro de la Zarzuela, 2014)

El papel bombón del Conde de Montemayor estuvo a cargo, en esta edición, de un veterano zarzuelero como Ricardo Muñiz. De la voz ya sólo queda el recuerdo, pero las tablas y la sabiduría le permitieron destacar sobre el resto de sus compañeros. Muy buen desempeño, como es habitual en él, el de Gerardo Bullón como Don Sebastián, un papel de escaso relieve para sus méritos, y bastante anónima la labor de Fernando Latorre como Rebolledo, el único cantante que repetía con respecto a las funciones de 2010. Ni por aptitudes vocales (la voz es muy pobre en el aspecto tímbrico y tampoco está manejada con especial cuidado), ni por labia escénica brilla el barítono vizcaíno.

Lo mejor vino desde el foso, gracias al estupendo trabajo de Óliver Díaz, director cuidadoso y entusiasta, siempre pendiente de facilitar las tareas del escenario, y que además es detallista y elegante en su trabajo con la orquesta. El director musical tuvo, además, el acierto de abrir todos los cortes introducidos en la partitura durante las funciones de 2010, recuperando momentos tan bellos como la transición entre el coro de falsos monederos y el aria de Sandoval en el primer acto o los bellísimos compases con que se cierra la romanza de Catalina del acto conclusivo. Buena labor, en conjunto, la del Coro Titular del Teatro, en una obra de bastantes exigencias tanto en la faceta musical como en la escénica.

© equipo editorial de zarzuela.net 2015


Reparto: María José Moreno y Sonia de Munck (Catalina); Cristina Faus y Marina Pardo (Diana); Darío Schmunck y Carlos Cosías (Marqués de Sandoval); Ricardo Muñiz (Conde de Campomayor); Fernando Latorre (Rebolledo); Gerardo Bullón (Don Sebastián); José Carlos Plaza (dirección de escena); Francisco Leal (escenografía e iluminación); Pedro Moreno (vestuario); Orquesta de la Comunidad de Madrid; Coro del Teatro de la Zarzuela (Director: Antonio Fauró); Óliver Díaz (dirección musical).

Edición crítica de la partitura a cargo de Emilio Casares (Instituto Complutense de Ciencas Musicales-Ediciones y Publicaciones Autor SRL, 2010).
Producción del Teatro de la Zarzuela (2010)

Los diamantes de la corona (Teatro de la Zarzuela, 2014)

Francisco Asenjo Barbieri - Página biográfica inglesa
Francisco Camprodón - Página biográfica inglesa
Crónica del estreno 2010 (Enrique Mejías García)
Crítica del estreno 2010 (Christopher Webber)
YouTube - vídeo promocional del montaje
Vimeo - vídeo promocional del montaje
Vimeo - Bolero a dúo (M. J. Moreno y C. Faus)
Vimeo - Romanza de Catalina (M. J. Moreno)
International Opera Awards
portada de zarzuela.net

8/II/2015