XIV Ciclo Los Siglos de Oro (Fundación Caja Madrid)

Ruperto Chapí:
Cuartetos de cuerda 1 y 3

Cuarteto Modigliani

Madrid, Teatro Lara
22 de junio de 2009

Enrique Mejías García

Ruperto Chapi
Ruperto Chapí
(1851-1909)


"Es un bonito salón, alegre y animado, donde la luz encuentra en todas partes objetos brillantes en que reflejarse y jugar" (El Imparcial, 30 de agosto de 1880). Así se describía el Teatro de Lara pocos días antes de comenzar la que sería su segunda temporada. Se hablaba así entonces de él y de aquellas palabras hoy puede decirse que apenas queda el recuerdo. La "bombonera de Don Cándido" es en 2009 un mohoso envoltorio de chucherías de a cinco céntimos; un ejemplo más de la desidia que los madrileños tenemos hacia muchos de nuestros más lustrosos rincones de arte y sueño que son los teatros. ¿Qué ha sido del busto de Lola Membrives que decoraba su vestíbulo? ¿Qué se ha hecho de las pinturas que ornaban su "parnasillo"? Sólo con mucha imaginación podemos hoy soñar con los días en que reinaron en el Lara los astros de la Valverde, de Loreto y de Chicote, o con aquella fecha inolvidable para el arte hispano del 15 de abril de 1915 en que se estrenó entre sus muros la primera versión de El amor brujo de Manuel de Falla. De todo aquello hoy sólo quedan lámparas llenas de polvo, una sala tan destartalada como sus accesos, paredes con humedades y una temporada anodina e irregular que nada quiere saber de pasados o de tradiciones teatrales.

Teatro Lara de Madrid

Pero no nos demoremos y hablemos del asunto que aquí nos congrega. Con ocasión del centenario del óbito del Maestro Chapí, y ya que la exigua temporada del Teatro de la Zarzuela no da para filigranas, otros grupos han sido los que han decidido ingeniárselas para que tal aniversario no pase sin pena ni gloria. Ya hemos hablado de los proyectos de Ópera Cómica de Madrid, pero en esta ocasión le toca a la Fundación Caja Madrid que, como recordarán, también ha participado en la presente temporada (y hará lo propio en la siguiente, 2009-2010) con la puesta en escena de Música clásica esta vez sí que en la sala de la calle Jovellanos. En el Teatro Lara, con muy buen criterio dadas sus cualidades óptimas de acústica, se ha optado por ofrecer un Chapí poco habitual aunque de innegable excelencia: el Chapí de los cuartetos de cuerda, concretamente el primero (1903) y el tercero (1905). Es francamente triste que hayamos tenido que esperar tantos años para poder volver a disfrutar de estas obras de tan impresionante factura y tan alta inspiración, mientras que en la sala de cámara del Auditorio Nacional nos aburrimos de escuchar los mismos cuartetos de Haydn y Beethoven año tras año. Felicitamos pues a la Fundación Caja Madrid por su buen gusto en la elección del programa y su romanticismo y personalidad en el alquiler de una sala tan bella como hoy decadente, vinculada a la tradición de la zarzuela y en la que pocas veces podremos pasar veladas tan agradables como la de esta tarde.

El Cuarteto Modigliani ha ofrecido una lectura quizá algo rutinaria del cuarteto número 1 en lugar del anunciado número 2. Podríamos destacar, cómo no, la belleza de su timbre o la precisión de sus ataques. Los instrumentos con los que tocan sus jóvenes componentes, fabricados en 1863 por Jean-Baptiste Vuillaume y conocidos como "Los Evangelistas", resultan idóneos por la redondez y el cuerpo de su sonido para el repertorio de cámara. Sin embargo, no sabemos si por una falta de ensayos o por lo precipitado de los cambios en el programa, no han terminado de ofrecer a este primer cuarteto el mordente que requiere, el garbo marcado y no resbaloso de unos movimientos que alternan la lujuria melódica de La revoltosa y la intensidad callada de La chavala. En comparación, la interpretación del tercer cuarteto chapiniano ha sido bastante sobresaliente. Se trata de una obra de considerable abstracción y de dificultad técnica imponente, tan robusta como emocionante. La pulidísima afinación con que han ejecutado el larghetto crepuscular ha causado honda impresión entre la asistencia que comentaba a la salida la belleza de una música que nadie se explica cómo no es más difundida en la actualidad.

© Enrique Mejías García 2009


Ruperto Chapí
Año Chapí 2009
portada de zarzuela.net

26/VI/2009