Juan Carlos Marset (INAEM) Teatro de la Zarzuela

Presentación
de la temporada
2008 / 2009

(25 de junio de 2008)


Enrique Mejías García


Un menú condimentado con salsa agridulce es el que nos ofrecen desde la calle Jovellanos para la temporada que viene. Pocos títulos zarzuelísticos, aunque se mantenga –por los pelos– la idea de cuatro producciones anuales. El plato fuerte de la temporada, nos atrevemos a decirlo, será precisamente una ópera, La Celestina de Joaquín Nin-Culmell, que gracias al apoyo de una institución como Caja Duero y el decidido empeño de la Fundación Ana María Iriarte podrá por fin ser estrenada después de tantos años guardada en un cajón. Estamos seguros de que el maestro, allá donde esté, se regocijará al ver cómo “su dama” (como tal la llamaba) ve la luz.

El director de la casa, Luis Olmos, junto a Juan Carlos Marset, ídem del INAEM, han desgranado una temporada ecléctica y que nos plantea ciertas dudas: ¿debe el Teatro de la Zarzuela, por poner un ejemplo, acoger como acogerá dos de las óperas del festival Óperadhoy cuando para tal existirán los Teatros del Canal de la Comunidad de Madrid? Como en el caso de La Celestina se ha recordado que la Zarzuela únicamente ofrece la infraestructura y que no produce dichos espectáculos. Se ha insistido en la idea de un teatro en el que prime la versatilidad y lo heterogéneo. Un teatro vivo en el que se produzca un repertorio que dentro de cien años sea recuperable…

…No ha tenido esa suerte Chapí, que por su centenario no gozará de ninguna recuperación. Adiós a las ilusiones en Curro Vargas o La tempestad. Se repone por Navidad el aplaudido montaje de Olmos de El rey que rabió y Marset ha tirado balones fuera mencionando que no tendría sentido convertir al Teatro de la Zarzuela en “el único atlas del teatro lírico español”, queriendo decir que no son vestales de un género que precisamente está comprobado que funciona en su taquilla a las mil maravillas. Esta temporada que concluye ahora ha visto aumentado en 1000 el número de abonados, una ocupación en torno al 90%, 53 funciones en giras por otras plazas peninsulares y 7000 niños en matinés escolares. ¿Hace falta algo más para darse cuenta de que es éste el camino y de que sólo hay que animarse a ir aún más lejos?

Teatro de la Zarzuela (auditorium) Photo: Andreas Praefcke La temporada continuará en febrero con La Gran Vía… esquina a Chueca, una nueva versión de la popular revista de Felipe Pérez y González bajo la revisión de Paco Mir que después del éxito de sus Sobrinos del Capitán Grant y su Generala vuelve a hincar el diente a la zarzuela. Aprovechando el tirón comercial de tan jugoso título ¿por qué no se ha doblado el programa con La caza del oso, Los arrastraos o De la noche a la mañana? Imaginación, cuestión de imaginación. Tanta como la que van a tener Luis Olmos y Bernardo Sánchez para diseñar el espectáculo ¡Una noche en la Zarzuela… ! , sueño lírico en dos actos de título algo manido y que contará las peripecias de una compañía de zarzuela en la posguerra civil que quiere poner en escena una antología de zarzuela. Música muy variada, de Lleó a Barbieri pasando por Sorozábal o Luna que alegrará un mes de mayo en el que hubiéramos preferido una decidida inversión por el siempre citado pero nunca visto Benamor.

Y para terminar, esta vez sí, una refrescante Calesera de Francisco Alonso que desde 1980 no cantaba de nuevo el “Todos dicen que te quiero, calesero” por su Teatro de la Zazuela que la viera nacer allá por 1925. Una nueva producción encomendada a Carles Alfaro que cerrará la temporada del 3 de julio al… ¡2 de agosto! Fechas de calor intempestivo que no sé si los sistemas de refrigeración conseguirán aliviar.

¿Y qué hay de nuevo? Pues una sorpresa bien guardada: Música clásica, de Estremera y Chapí, que durante varios domingos repartidos a lo lardo de la temporada subirá a las tablas en unas funciones llamadas “Domingos de zarzuela en familia”. Artistas noveles y regia de Natalia Menéndez con escenografía de Mingote para tan pimpante y saleroso título del maestro alicantino puesto en escena gracias a la colaboración de la Fundación Caja Madrid.

Por lo demás, sin novedad en el frente: XV ciclo de lied con impresionantes divos convocados (Ian Bostridge, Olga Borodina, Mathias Goerne, Barbara Hendricks…), el concierto proyección con la genial Faust de Murnau y nueva música de Jesús Torres, el VII ciclo de jóvenes intérpretes de piano, el espacio para la danza con las visitas del Ballet Nacional de España, la Compañía Nacional de Danza y el Ballet Flamenco de Fuensanta La Moneta y, eso sí, el II Ciclo de Conciertos Líricos de Zarzuela patrocinado por el Área de las Artes del Ayuntamiento de Madrid, con nombres como Carlos Álvarez, Mariola Cantarero, Ismael Jordi, Isabel Rey o Rocío Ignacio entre otros.

Luis OlmosLa Zarzuela es un cajón de sastre –no hemos dicho “desastre”– en el que cabe casi de todo. Hubo un tiempo en el que en ella se celebraron novilladas o combates de boxeo… faltan muchas cosas y hay mucho por hacer. Marset ha asegurado estar revisando el convenio colectivo con los trabajadores de la sala que permitiría retransmitir por TVE las producciones del teatro. El compromiso decidido por el patrimonio musical español del INAEM se articula en una doble vertiente, de creación contemporánea la primera y de recuperación del mismo la segunda que, sin embargo, no acabamos de vislumbrar en el caso del Teatro de la Zarzuela.

Para terminar, Olmos ha asegurado que el haber eliminado los libretos de la venta responde a una idea de que todo el mundo pueda, de manera gratuita, acceder a un programa digno. Ahora se invierte el mismo dinero en vistosos programas de mano con un texto divulgativo y por una cuestión meramente económica no se siguen editando –para quienes dignamente los quieran comprar– libretos en el anterior formato con el texto de la obra y tres artículos científicos. ¡Olé por el Ministerio de Cultura!

© Enrique Mejías García 2008


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27/VI/08